El día de ayer, acompañaba a mi esposa en su local, el día transcurria como siempre, con un madrazo de calor en la ciudad de Tapachula, como estamos frente a una vía muy transitada no le dimos importancia a la ambulancia que paso, a final de cuentas el hospital general tiene ese rumbo. Lo que si llamo nuestra atención fue la segunda ambulancia que iba acompañada de 2 patrullas.

Comentamos las suspicacias normales de la gente hace cuando no tiene las mas mínima idea de lo que ha sucedido, todo esto mientras cerrábamos el negocio, pues ya era momento de partir y acordamos antes de irnos a casa pasar a fabricas de Francia a pagar la deuda que no vemos que disminuya. Para no hacer el cuento mas largo, resulta que al llegar a la tienda, vemos que hay un montón de gente arremolinada alrededor de un cuerpo (humano) cubierto por una manta blanca. Esta persona estaba pintando la fachada del edificio y al parecer se precipito de la tarima y se puso un muy buen madrazo en el piso.
Lo que me causo extrañeza criminal es el pinche morbo de la gente, demasiadas personas en un espacio relativamente pequeño sumándoles los chóferes chismosos que paraban para poder ver que ocasionaba que tantas personas estuvieran en un solo lugar.
Tuvimos que vadear bajándonos a la calle porque simplemente había demasiadas personas en las banquetas. No pasaba nada mas. La ambulancia seguía ahí parada, los policías nada mas veía aparentemente esperaban algo… Pero lo curioso es que nada sucedía, sin embargo la gente seguía amontonada.
¿Es este el único tipo de espectáculo que los mexicanos pueden apreciar? ¿Tan es así que no se lo pierden aunque no haya nada de importante? ¿ Cual es la necesidad de alimentar sus ojos con sangre? ¿Porque hacen lo imposible o inclusive gastan su dinero en ver gente muerta, degollada, con sus miembros cortados o algún desfiguro de su elección?
Gran parte de la población de este enorme y creativo país, nunca aprendió a valorar o apreciar el arte, muchas personas no entienden el chiste de ver una pintura… sin embargo no se olvidan de comprar o leer la nota roja del periódico aunque tampoco le entienda.

 

 

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